"Hay un agujero en mi menteno más respuestas que buscarUna vez terminada la luchala calma enfría mi sangreEstoy mirando las estrellasesperando la inundación "
(Traducción libre de un extracto del tema musical)
Con mi telescopio y mis cartas del cielo, me encantaba en otro tiempo observar el firmamento en noches sin luna en parajes lo más apartados posibles. Ahora el éter ha perdido parte de su magia, la contaminación atmosférica y lumínica hacen que cada vez tengas que buscar sitios más remotos y aún así satélites, aviones en vuelo estratosférico, la Estación Espacial Internacional y toda una enorme lista de basura espacial hacen que parezca la Gran Vía en hora punta. Tampoco dispongo del mismo tiempo que en otras épocas y muchas veces las "grandes" cuestiones que nos acucian nos impiden dedicar más energía a las cosas que realmente dan sentido a nuestra vida. Vivimos metidos en una concha espiral de modo que solo podemos vernos el ombligo y cualquier nimiedad nos hunde en la desesperación. Se me antoja necesario que nos podamos observar con un poco de distancia para cambiar la visión y deducir que necesitamos realmente y que o quiénes somos en realidad.
¿Y qué mayor perspectiva que salirme de la galaxia?. Para tomar el impulso necesario, que de otro modo sería imposible,
recurriré a la nave de la imaginación. Si Spielberg escogió un DeLorean para su
"Regreso al futuro", en un ejercicio de libertad absoluta no pienso
ser menos. Recuerdo siendo niño, no podría precisar exactamente con qué edad
pero creo que los pies me colgaban del sofá, ojeando un tomo de la enciclopedia
Larousse , más grande que yo mismo, vi una fotografía de un Ford Mustang del 66
que me dejó maravillado (buena cosecha la de aquel año modestia aparte). De
algún modo sabía que ese coche de una forma u otra regresaría a mi
vida y resulta irónico que vaya a utilizar un vehículo totalmente
"orgánico", sin ningún tipo de electrónica a bordo, para realizar un
viaje tecnológicamente vanguardista, es lo que tiene el poder de la mente. Lo
que no le va a faltar es un equipo de sonido potente y envolvente pues el viaje
va a durar lo que el "Riders On The Storm"de
los Doors o, por qué no, el Stairway To Heaven de Leed Zeppelin, para disfrutar un poco más del trayecto. Decidido entonces, rojo pasión con una franja blanca y a todo
volumen saldré impulsado, desafiando las leyes de la física y con el permiso de
Einstein, a miles de veces la velocidad de la luz para poder vislumbrar desde
el exterior nuestra querida galaxia espiral, la Vía Láctea. En el universo
intuido se calcula que habrá unos 100.000 millones de galaxias y dentro de la
nuestra la escandalosa cifra de 300.000 millones de estrellas. En uno de sus
brazos espirales, a mitad de camino entre el exterior y el núcleo, se encuentra
nuestro imprescindible sol. Desde donde yo me encuentro, a cualquier viajero
intergaláctico le resultaría imposible encontrarlo. Sería como buscar una
lágrima en el océano o un grano de arena en el desierto.
Gracias a que fui dejando una estela de psicodelia musical me resultará más fácil el regreso a casa, ese hermoso planeta azul al que llamamos Tierra y que visto desde fuera tiene una apariencia de lo más paradisiaca y seguro que en algún momento de su historia así fue, del mismo modo que también puede ser el mismísimo infierno. Aquí vivimos nosotros, unos mejor que otros, pero totalmente ajenos al milagro que se nos presenta con cada amanecer. Estamos construidos con la misma materia que el resto del universo y las mismas leyes físicas nos gobiernan. Esa materia en un momento dado tomó conciencia de sí misma y del mundo que le rodeaba. Somos esa conciencia capaz de contener todo lo habido o por haber.
Todos y cada uno de nosotr@s somos un milagro único e irrepetible, nuestra historia sobre este planeta no es más que un efímero impulso eléctrico en el corazón eterno del cosmos, un insignificante instante apenas apreciable en términos astronómicos, la enésima parte de un suspiro en tiempo sideral y sin embargo esa pequeña fracción de nanosegundo de la que disponemos es prácticamente infinita en posibilidades si nos desplegamos en todas direcciones como interminables pétalos de loto.
¿Donde está la pasión?
"¿Cómo puede haber cansancio cuando está presente la pasión? Oh, no suspires con pesadez por la fatiga: ¡busca la pasión, búscala, búscala!"
"Aunque los caminos de la búsqueda son numerosos, la búsqueda es siempre la misma"
Rumí




