viernes, 24 de enero de 2014

Gaby (My Home is my Castle)

"A veces las soluciones no son tan sencillas
a veces el adiós es el único camino"
Gaby nunca ha sabido porque su padre desapareció de su vida.Tendría unos ocho años cuando registró el último instante en su compañía. Era por la noche en su cama cuando, como todas las noches, le leía un fragmento de un libro para que se durmiera tranquilo. No era un cuento cualquiera, era "El médico" de Noah Gordon y esto hizo que para él Rob Cole se convirtiera en una especie de héroe al que admiraba tanto como a Gabriel Martín, su querido papá. Ahora con casi veinticinco años hacía mucho tiempo que había dejado ya de preguntar por él, no porque hubiera quedado satisfecho con las explicaciones que le habían dado, que por otro lado no eran más que un torpe intento de cubrirlo todo con un "tupido velo", sino porque había creado su propio mecanismo de defensa que consistía en aceptar el pasado sin más, mirar hacia delante y quedarse solo con los buenos recuerdos y la extensa biblioteca que le dejó y que había leído una y mil veces.
A veces por la noche se pasaba horas intentando en vano recordar su rostro difuminado en la memoria. Podía rememorar su voz, la más bonita que había oído jamás, aterciopelada y tranquilizadora como ninguna y que hacía que se durmiera plácidamente con una sonrisa de felicidad. También su aroma y su tacto, pero no los rasgos de su cara y eso le causaba una tremenda angustia, pues no conservaba más que una foto suya en la que se le veía junto a un numeroso grupo de estudiantes y en la que apenas se le distinguía.
Su madre Marina Da Silva, a la que adoraba, también había escapado del pasado y vuelto a empezar. Vivía con su nueva pareja y la hija de ambos, Martita de nueve años, en el mismo pueblo castellano donde él nació y donde no había regresado desde que partió siendo muy joven a emprender su prometedora y fulgurante carrera académica.
Desde la misma escuela infantil siempre había destacado por su precocidad en la comprensión del mundo que le rodeaba, los idiomas, las ciencias en su conjunto y la filosofía, pero sobre todo la física y las matemáticas estaban totalmente al alcance de su brillante intelecto. Le calificaron como lo que entonces se empezaba a denominar "alumno de altas capacidades", en otras palabras, un " freaky" empollón inmerso en su propio mundo. Todo esto hizo que se saltara varias etapas en sus estudios y que llegado el momento, una vez terminada la enseñanza secundaria en Madrid, escogiera la ingeniería aeroespacial para continuar su formación y que los más prestigiosos institutos tecnológicos del mundo le intentaran seducir con sus particulares cantos de sirenas. Además contaba con la inestimable financiación prácticamente ilimitada de un misterioso mecenas que le colocaba en disposición de elegir estudiar donde quisiera sin ninguna limitación de ningún tipo.
Siempre tuvo reparos en continuar su preparación en los Estados Unidos, lo consideraba su particular "corazón de las tinieblas" y supongo que parte de culpa la tenía el legado de su padre en forma de libros donde tuvo la ocasión de leer a diversos autores que predicaban contra el imperialismo "gringo". Pero era claramente un espíritu libre que acostumbraba a sopesar todas las decisiones por sí mismo.
El hecho de que Condoliza Washington hubiera tomado posesión de su cargo y fuera la primera mujer afroamericana en ocupar el despacho oval de la Casa Blanca y en la mera posibilidad de, emulando a Rob Cole, conocer y poder tocar la bata de Noam Chomsky, hicieron que se decantara por la Escuela de Ingeniería del MIT en Cambridge, Massachusetts. Este centro era y es el más prestigioso Instituto Tecnológico a nivel mundial y acumula la escandalosa cifra de más de ochenta premios "Nobel" entre sus antiguos alumnos.
Graduado y doctorado Summa Cum Laude, se encontraba trabajando como investigador en el mismo instituto, especializado en el diseño y construcción de la siguiente generación de aviones no tripulados, los famosos "drones".
Habían pasado más de doce años desde que con el permiso materno había dejado su pueblo para enfrascarse en su alocada huida hacia adelante sin darse permiso para pensar demasiado en lo que estaba haciendo, en quien era y que deseaba realmente para su vida. No pensar en sí mismo era su talismán, o por lo menos eso quería creer.
Era un día más y se encontraba sentado tomándose un respiro en la cafetería del edificio donde trabajaba. Imbuido estaba en sus propios pensamientos y apoyando su mirada en la pantalla que había en el otro extremo del local sin prestar mucha atención y donde sin sonido estaban dando las noticias. Hasta que una imagen captó su interés, una pancarta dividida en dos viñetas: en una su querido desde la infancia Martin Luther King exclamando "I have a dream" y en la otra Condoliza Washington diciendo "I have a drone"; al lado otra pancarta hacía alusión a los miles de muertos producidos por los "drones" desde que Condoliza asumió la presidencia.
Estuvo lo que le pareció una eternidad con esa imagen congelada en su mente hasta que sintió despertarse de un profundo sueño y tardo largo tiempo en reaccionar y situarse, -¿quién soy?, ¿dónde estoy?, ¿qué estoy haciendo con mi vida?...-
Aquel día no regreso a su trabajo, anduvo sin rumbo por la ciudad durante horas, se paseó por el campus de Harvard para poder respirar el ambiente académico que tanto le gustaba pues le tranquilizaba sobremanera. Luego cruzó el río para poder visitar Boston, una de las ciudades más antiguas de Norteamérica y que desde que llegó en su día apenas había tenido ocasión de conocerla. Acabó en el parque de Castle Island donde perdió la noción del tiempo viendo aterrizar y despegar aviones del aeropuerto internacional Logan.
Allí tomó la decisión finalmente, uno de esos aviones le llevaría de regreso aunque no sabía muy bien a donde, quizá sería el momento de conocer a su hermanita, o de recorrer mundo, qué más daba, por primera vez no sentía vértigo y podía mirar hacia delante y hacia atrás con serenidad.
Era el momento de volver...



4 comentarios:


  1. Magnífico relato, gracias por compartirlo.

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    1. Hola Milena, regreso a este post un año después y me encuentro con que tu comentario está sin contestar... imperdonable. ;)
      Gracias por tus palabras.
      Un beso.

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  2. Es una especie de liberación esa sensación de haber perdido el vértigo, de pararse a pensar qué pasa, qué he sido, qué soy, por qué he sido así y sentir que se está consiguiendo ser...

    Me gusta el relato.
    Un beso.

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  3. ... y esperar y ver que nos traerá la marea...
    Liberación, ese es el sentimiento que colma a Gaby y que le permitirá empezar a vivir su vida de verdad con todas las consecuencias. Le pondré a viajar, se lo merece.
    Un inmenso placer tu visita querida Marrubi.
    Muxuk

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